La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) identifica seis prioridades para reforzar la competitividad sostenible de Europa hasta 2040: economía circular, adaptación al cambio climático, innovación tecnológica, formación continua, cohesión social y cooperación internacional. Su informe destaca la necesidad de combinar el crecimiento económico con la conservación de los recursos naturales, la resiliencia climática y el desarrollo de nuevas capacidades digitales.
La economía circular y la eficiencia en el uso de recursos pueden reducir la dependencia de materias primas y energía, mientras que la innovación y la planificación coordinada permitirían anticipar riesgos ambientales y tecnológicos. La AEMA subraya que el reto consiste en transformar estas prioridades en inversiones y actuaciones concretas que impulsen la prosperidad a largo plazo sin comprometer el capital natural y social.