El Gobierno ha aprobado el anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para adaptarla a los retos del trabajo actual, marcados por la digitalización, los cambios organizativos y la creciente relevancia de la salud mental. La nueva norma amplía el concepto de daños laborales, incluyendo no solo los físicos, sino también los cognitivos, emocionales o sociales, e incorpora de forma explícita los riesgos psicosociales y los derivados del cambio climático o catástrofes naturales. Además, establece la obligación de integrar todos estos factores en la evaluación y planificación preventiva, así como de reforzar la vigilancia de la salud con pruebas específicas según los riesgos del puesto.
El texto también introduce avances en igualdad y protección, incorporando la perspectiva de género y edad, y obligando a las empresas a prevenir situaciones de acoso y violencia, incluido el ciberacoso. Se refuerzan los requisitos en formación, evaluación presencial de riesgos y organización de los servicios de prevención, al tiempo que se promueve una cultura preventiva más integral, con especial atención a la salud mental y al bienestar laboral como elementos estructurales en el entorno de trabajo.