Las vacaciones sostenibles son cada vez más valoradas por los viajeros, debido a una mayor concienciación sobre el impacto ambiental de los viajes y los alojamientos y por ello, la puesta en marcha de prácticas responsables por parte de los hoteles se alza como un aspecto fundamental a la hora de elegir alojamiento en el destino.
Entre las prácticas sostenibles de mayor relevancia en esta elección destacan la reducción del uso de plásticos a través de dispensadores recargables de jabón y champú, envases biodegradables o la sustitución de botellas de agua de plástico por opciones reutilizables; la eficiencia energética y uso de energías renovables gracias a la implementación de iluminación LED o la instalación de paneles solares para el abastecimiento energético; la gastronomía local, con menús basados en productos locales y de temporada que reduzcan la huella de carbono asociada al transporte de alimentos; y los amenities ecológicos.