La moderación salarial y las pensiones comienzan a pasar factura al consumo privado. O lo que es lo mismo, la creación de empleo —611.146 nuevos cotizantes en 2017— ha pasado a ser prácticamente el único componente del consumo privado que tira con fuerza del gasto de las familias. El relevo lo tomará el sector exterior, que tendrá que compensar —gracias al crecimiento del comercio mundial y a las ganancias de competitividad por la devaluación interna— la desaceleración del consumo de las familias.